10 Cosas que odio de tí, Filipinas

Hay que ser sinceros… no todo es color de rosas. En nuestros relatos somos transparentes y expresamos todo lo que sentimos. Este posteo lo dedicamos a las cosas que nos molestan día a día de Filipinas, pero que en definitiva son parte de la esencia del país.

Te queremos mucho Filipinas, pero cómo odiamos estas diez cosas de vos…

1.       Jeepneys, los odiamos (pero no tanto)

Jeepney, colorido y contaminante símbolo de Filipinas.

Jeepney, colorido y contaminante símbolo de Filipinas.

No hay vuelta que darle, cuando uno viaja necesita trasladarse. Casi siempre viajamos a dedo, pero dentro de las ciudades se complica. Muchas veces la única alternativa es subirse a uno de los símbolos del país… (redoble de tambores) ¡los jeepneys! Ruidosos, contaminantes y prepotentes, los jeepneys invaden las calles de las ciudades, llenándolas de un intenso humo negro y llevándose por delante todo lo que se les cruce. Si éstas parecían suficientes contras como para odiarlos, esperá hasta que te subas a uno de ellos. Primero vas a tener que escurrirte por su angosta puerta, encorvarte y pasar como puedas tus mochilas hasta el fondo. Todos los pasajeros quieren viajar al lado de la puerta y no se van a correr por más que te vean cargado como el equeco. Finalmente lograste sentarte y pagar, pero no podés relajarte… ahora tu preocupación va a ser la de encontrar tu destino final espiando por las bajísimas ventanas. Si ya estabas encorvado, a este punto del viaje te vas a ver con tu cabeza entre tus rodillas.

Che, jeepney…esperá, no te enojes. Tenemos que reconocer que si bien sos feo por dentro, sos muy lindo por fuera. Tal vez suene superficial pero, a pesar de todas tus contras, no dejás de gustarnos. Tus detallados diseños y vivos colores le dan vida hasta a la más gris de las ciudades. Además, gracias por ser tan barato, y por hacer de cada viaje una de las experiencias más auténticas de Filipinas.

2.       Las karinderias: comiendo al estilo filipino

¿Qué habrá en esas ollas misteriosas?

¿Qué habrá en esas ollas misteriosas?

Como toda relación intensa, la nuestra con las karinderias es una de amor-odio. Si nunca estuviste en Filipinas, no tenés un amigo de este país o no viste ninguna película (lo que es muy probable), tal vez no sepas de qué estamos hablando. Las karinderias son los típicos restaurantes que abundan en todo el país. Su simplicidad nos indica que será el lugar elegido para los que no buscamos lujos. Al entrar nos encontramos con la cocinera detrás de un mostrador donde varias ollas misteriosas esperan ser destapadas. Abrimos una por una hasta que encontramos la que, al menos visualmente, más nos plazca… ¿chicken adobo tal vez? o quizás será pancit canton. No importa lo que elijas, en el momento en que la comida haga contacto con tu boca vas a conocer la característica número 1 de estos lugares: ¡todo está frío! Y si pensás venir para la cena lo más probable es que te encuentres con los restos de los mismos platos que viste al mediodía, en sus mismas ollas e igual de fríos. Ahí estuvo el chicken adobo por horas, viendo el día y la noche desde el mismo lugar, tal vez esperando a que vos volvieras. Además, si ya estuviste un tiempo en Asia como para considerarte un erudito del arroz, las karinderias te tienen otra sorpresa: un masacote blanco de granos inseparables hacen que la combinación con tu pollo frío no sean tu experiencia culinaria más memorable, pero…

Pero a pesar de sus contras siguen siendo nuestras fieles compañeras. Es que son muy baratas (1 dólar o menos por plato), están en todos lados y es donde se encuentra la verdadera comida filipina no sofisticada. Tan generosas son que hasta tienen bidones de agua para rellenar tu botella. Si sólo calentasen la comida… y si el arroz no estuviese pasado… y…

3.       Tu carnívoro menú

Carne, carne y más carne. Si sos vegetariano, entonces vas a tener que comer arroz.

Carne, carne y más carne. Si sos vegetariano, vas a tener que comer arroz.

Carne en caldo de carne, sangre coagulada, intestinos a secas, en salsa o a la parrilla. Cada una de las ollas que abrimos nos devela un plato 100% carnívoro. “¿Tenés algo con vegetales?”, le preguntás, como quien pide un vaso de agua. Una cara que mezcla asco con sorpresa expresa el sentimiento filipino, ¿comer vegetales? ¿por qué? Podemos recorrer un pueblo entero sin siquiera encontrar un plato donde la carne no prevalezca.

Pero el verdadero problema lo vas a tener si sos vegetariano (ni hablar vegano). Si, por alguna extraña razón, alguien te ofrece un plato donde ningún animal fue sacrificado para tu alimentación, tomalo con pinzas. El pescado no entra en el concepto filipino de “carne”, muchas veces ni siquiera el pollo y, otras tantas, “un poquito de carne” califica como plato vegetariano para ellos. Así que ya sabés, si sos vegetariano y ves algo que te tiente, asegurate que no tenga pasta de langostinos, pescado o “very little meat”.

No nos malinterpreten, no odiamos la comida filipina, pero qué distinta sería si sólo usaran un poco más los vegetales que tienen a disposición. Para conocer las opciones culinarias que te esperan en el país, no te pierdas “Viajando con los cinco sentidos, sabores de Filipinas”.

4.       Los chusmas de la internet

Como extranjeros tenemos que aceptar que todo lo que hagamos va a llamar la atención de los filipinos. Por más que nos estemos rascando la cabeza, siempre habrá alguien diciendo “Mirá esos dos americanos sacándose los piojos”. No se puede evitar, es el sentimiento de curiosidad que les genera ver un extraño en su casa, qué hace, cómo se mueve, en qué gasta su plata, cómo interactúa con el medioambiente. Saludamos, nos reímos o nos resignamos, pero ¿hasta qué punto?

En el momento en que nos sentamos frente a una pc (como ahora) es cuando ese sentimiento de curiosidad parece potenciarse, o al menos cuando lo sentimos más de cerca. En todo cyber de filipinas merodean sin nada que hacer unos diabólicos y odiosos personajes: los chusmas de la internet. Generalmente son chicos, menores de 15 años, que sin más plata para gastar o habiendo pasado su hora, se quedan dando vueltas en busca de la pantalla más atractiva para mirar. Te das vuelta, y ahí están. Tres, cuatro, a veces más, respirándote en la nuca y mirando fijo como le escribís un mail a tu familia o como chateas con un amigo en Facebook. No hay nada que debería interesarles, pero no te olvides que sos extranjero y ese ya es suficiente motivo de curiosidad. Y no pienses que te vas a poder librar de ellos tan fácilmente, por más que los mires o les digas que se vayan a otro lado, ahí estarán, con su cabezas reflejándose de fondo en tu pantalla.

5.       “¿Tenés agua?”, “No, sólo gaseosas”

Agua, como te deseo... agua.

Agua, como te deseo… agua.

Llegamos en estado de semi deshidratación a un kiosco después de haber caminado siete kilómetros al costado de la ruta bajo un intenso sol y con las mochilas. El pueblo estaba más lejos de lo que pensábamos, pero ese primer kiosco finalmente aparece en el horizonte cercano, como un oasis en el desierto de Gobi. Agua es todo lo que necesitamos, tan básica y vital. Nos arrastramos, golpeamos la ventana y un nene sin dientes aparece entre los paquetes de shampoo y papas fritas. “¡¡Aguaaaaa, dame agua fría, por favooor!! “No, agua no tengo” “¡¿Cómo que no tenés agua?!” “Mamáaaaa, ¿tenemos agua?” La mamá se asoma por la diminuta ventana “no, sólo gaseosas… Coca, Sprite, Royal (como llaman a la Fanta acá)”. Al ver nuestras caras de resignación por tener que conformarnos con el alto contenido de azúcar de las gaseosas (encima calientes) que lo que menos haría era sacarnos la sed, la piadosa señora llenaría nuestras vacías botellas con agua (¡oh bendita agua!) de su casa. Pero este primer caso de desabastecimiento marcaría un precedente que se repetiría varias veces más, la adicción de los filipinos por las gaseosas hace que éstas sean más fáciles de conseguir que el agua.

6.       ¿Dónde queda Quezón Avenue? I don´t know!

Desde que llegamos nos sentimos excelentemente recibidos en esta tierra extraña. Los locales hacen hasta lo imposible para que tengas una experiencia positiva durante tu estadía en su país. Pero eso sí, no les preguntes una dirección, porque te van a mandar a cualquier lado. Sí, la noción de las distancias y el sentido de ubicación es algo que no está incorporado en la vida cotidiana. Por ejemplo, en Puerto Princesa preguntamos por un cyber a más de 10 personas en la misma cuadra, todas nos dieron la misma respuesta “cyber… I don´tknow”. Más tarde descubrimos que el cyber más cercano estaba a 5 cuadras. ¿Será porque no les interesa donde buscar conexión a internet? Puede ser, pero si seguimos probando esto se extiende a restaurantes, puntos clave de las ciudades, etcétera. Ni hablar de los nombres de las calles o altura de las mismas… eso es un capítulo aparte.

Y si al final encontrás alguien que conoce el lugar que estás buscando, lo primero que te van a decir es “está muy lejos, tenés que tomar un tricyle”. Nunca confíes en ese “está muy lejos”, indagando un poco más te vas a dar cuenta que muy lejos o muy cerca es relativo, y que las distancias no parecen ser algo que les interese demasiado.

7.       Tus rutas…

Fin del pavimento... comienzo de los saltos.

Fin del pavimento… comienzo de los saltos.

Pavimento-tierra-piedra, pavimento-tierra-piedra. Viajando a dedo, ¡cómo sufrimos esto, Filipinas! Ahí vamos, en la caja de un camión, sentados arriba de la rueda de auxilio, cubiertos en polvo y bailando al compás de las piedras y los pozos que se nos cruzan por el camino. Las rutas parecen estar en un constante proceso de construcción, donde el presupuesto se termina y quedan pavimentadas por sólo algunos kilómetros, para después volver a encontrarnos con la tierra y las piedras. Te dijimos que no confíes demasiado cuando te indican una distancia, pero si te dicen que una ruta está en mal estado, preparate, realmente va a ser una aventura.

Menos mal que estamos viajando en la temporada seca…

8.       I love America

El más chulo del barrio y su exceso en el amor por Estados Unidos.

El más chulo del barrio y su exceso en el amor por Estados Unidos.

Un trycicle pintado con la bandera de Estados Unidos, un vendedor ambulante vistiendo una remera que muestra dos banderas flameantes y un águila enmarcando la leyenda Proud American y, en altamar, un barco navega reluciendo el slogan In God we Trust pintado de blanco, azul y rojo. Se fueron los españoles (los fueron en realidad) y llegó Rambo con sus tropas, Coca-Colas y Mc Donald’s. Los años pasaron y los daños fueron irreparables, pero la imagen de la abundancia yanqui y su propaganda quedó en el inconsciente colectivo como el ideal de vida que todos quisieran alcanzar. Ricos, lindos y poderosos, son el éxito personificado. No importa cuántas vidas se cobraron ni cuánto destruyeron, Hollywood y la NBA pueden más.

 9.       En la ciudad de la furia…

Caos en Manila.

Caos en Manila.

Contaminadas, caóticas y ruidosas, te presentamos a las ciudades de Filipinas. Con Manila como estandarte del país, te podés dar una idea de lo que te espera. Es difícil encontrar una de ellas que le escape a esta regla, aunque muy cada tanto podemos encontrar alguna excepción, como en el caso de Dumaguete en la isla de Negros. Pero si aleatoriamente caes en una ciudad cualquiera, seguramente vas a encontrarte en un torbellino de smog del que vas a querer salir corriendo.

Si no podés verle el lado positivo a tanto caos, podés leer el posteo Manila, sonrisas en el caos.

10.       La mar estaba serena, serena estaba la mar… (menos mal)

Ferry que nos llevó desde Manila hasta Corón. 18 hs de viaje + 18 hs de demora.

Ferry que nos llevó desde Manila hasta Corón. 18 hs de viaje + 18 hs de demora.

Si Filipinas es famosa por algo, lamentablemente es por sus desastres naturales y por la cantidad de barcos que se hunden en sus aguas. En el país  se hunde en promedio un ferry por año. La corrupción, la falta de mantenimiento, y el uso de barcos que hace tiempo debían haber dejado de funcionar son sólo algunas de las causas de estos desastres. Si a esto le sumamos las tormentas, que los chalecos salvavidas no alcanzan para todos los pasajeros, y que nunca escucharon nombrar la palabra “bote salvavidas”, nos da como resultado varias muertes al año que se podrían haber evitado. Mientras nada de esto cambie, esto va a seguir pasando una y otra vez.

Pero al ser un país formado por más de 3000 islas, los barcos son un medio de transporte clave y si no queremos volar, es el único medio disponible.

Ya está Filipinas, ya hicimos público nuestro descargo. Ahora te toca a vos decirnos cuánto nos odias, y seguir siendo amigos para siempre…

Marcando el Polo. Blog de viajes por Asia y Oceanía

Este posteo es parte del Proyecto Eliminando Fronteras, que consiste en unir Asia desde Filipinas a Turquía por tierra y mar. Para enterarte de qué se trata, hacé click acá.

Otros posteos relacionados del Proyecto Eliminando Fronteras:

– Viajando con los cinco sentidos: sabores de Filipinas

– ¿Cómo es viajar a dedo (autostop) en Filipinas?

– Palawan: guía para viajar de lo turístico a lo oculto

– Cuyo y la relatividad del “ahí no hay nada”

– Conociendo a los presos de una cárcel sin rejas

– En la ciudad de Ángeles, faltan los santos

– La magia de los pueblos fuera del mapa

– Manila, sonrisas en el caos

Batad, las terrazas de arroz que valen un ojo de la cara

Si estás planeando un viaje a Filipinas no te pierdas:

– Visas y vacunas para viajar a Filipinas

– Presupuesto mochilero para viajar por Filipinas

– Itinerario del viaje por Filipinas y Cuándo ir

Relatos de otros viajeros #postamigo:

Diario filipino: Manila

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17 Respuestas a “10 Cosas que odio de tí, Filipinas

  1. Vuelvan a cocinarnos algo rico manga de vagos!!! Jajaaj… Chicos, im pe ca ble la cronica de las 10 cosas q odian de Filipa, son unos odiadores grosos q se ganan el amor de los lectores con semejantes perlitas. Sigan odiando asi! Abrazo y beso respectivamente

    • jajaja cuando volvamos les vamos a cocinar las especialidades filipinas. Decile a tu media naranja que se prepare para unos intestinos rellenos… jajaja
      Tienen que venir a Filipinas, sus playas (y su comida fría) están esperándolos.
      Abrazo con arena de Filipinas!!

  2. Muy bueno chicos! Cuánta pena me da que en un país tan lindo se descuide tanto el medio ambiente.
    Éxitos y bendiciones en la próxima travesía!

  3. Muy buen informe chicos! El peligro más inminente de la naturaleza es el hombre…. sin dudas =( …. Saludos cuidensen! =)

    • Hola Vero! Sí, lamentablemente la mano del hombre destruye todo. Y hay cosas que no nombramos, como la quema de pastizales para el cultivo y la pesca con explosivos que destruye los corales y termina con la vida marina de la zona. Es muy triste…

  4. Fa, que arranque de sinceridad tan útil y positivo! Verán los locales aunque sea el 10% de todo eso? Cómo lo toma el promedio de la gente? Tal vez está en otro post y lo lea pronto…
    Soy una nueva lectora, llegué acá boyando y acá me quedo leyendo novedades. Éxitos y más éxitos!

    • Hola! Los locales ven algunas de las cosas y comparten el odio por ejemplo por la contaminación que producen los jeepneys o el caos de las ciudades, pero muchas de las otras cosas piensan que es lo más normal, y es lógico ya que la mayoría nunca tuvo la posibilidad de ver otra cosa.
      Bienvenida a la Comunidad marcopólica!!
      Saludos!

  5. Pingback: Meridiano 180º - Diario filipino: Manila·

  6. Entre posteo y posteo a veces me pregunto ¿Como estarán los chicos? Seguir los relatos es “conocerlos” un poco mas. Leer estas crónicas es familiarizarse un poco mas con ustedes y querer saber por que lejana ciudad andarán. Si yo, que los sigo a través del blog pienso si estará todo bien, no me quiero imaginar como esperan las noticias sus respectivas familias y amigos.
    A cuidarse y a seguir adelante!

  7. excelente post! para anotar para el próximo viaje qué cosas comenzar a odiar de antemano!!! muuuuy bueno!

  8. Hola, vengo siguiendo tu blog hace un tiempo por amor a los viajes nada mas. Nosotros estuvimos en filipinas, me gusta tu articulo, pero esas cosas que no te gustan son facilmente evitables. Si no fueran tan gasoleros podrian disfrutar del lechon filipino, del sushi y tantas otras maravillas. Viajar en taxi no es caro. Ahora el amor por eeuu es incomprensible, no se puede creer. El tema del agua es una pena, las mismas empresas que ellos sustentan como coca cola son las que usan el agua para sus productos y por eso el agua escasea. Teniendo un presupuesto TAN ajustado, donde sea que vayan van a sufrir percances e incomodidades. Nosotros no quisimos pagar los precios extorisivos a cambio de un servicio mediocre en EL NIDO para hacer los tours por las islas y nos alquilamos un kayak, lo cargamos con viveres y estuvimos una semana remando y conocimos todas las mayores islas del lugar, teniendolas solo para nosotros, durmiendo en hamaca paraguaya en cada isla, hicimos snorkel y todo a nuestro ritmo, muy recomendable.

    • Hola Esvian, gracias por seguir el blog y por compartir tu amor a los viajes con nosotros. Como aclaramos en el artículo, el viaje por Filipinas nos encantó. No comemos el lechón por otros motivos, no porque no lo podamos pagar. No dijimos que la comida filipina no nos haya gustado, sino algunos aspectos de nuestras amigas las carinderías, y te cuento que Dani es vegetariana por eso no nos gusta su carnívoro menú. Obviamente, esto es una opinión personal.
      Nosotros elegimos viajar de esta manera, y realmente la disfrutamos. No es que estamos sufriendo, no te preocupes. Hace más de cuatro años que llevamos esta vida y nos encanta!
      No tomamos taxis porque creemos que viajando en transporte público o a dedo uno conoce mucha más gente y tiene muchísimas más experiencias que si se toma un taxi para ir desde A a B.

      Saludos y gracias por compartir tus pensamientos!!!

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